TERAPIAS MANUALES: ¿TÉCNICA O ENERGÍA?

Hace algunos años (no tantos…) que dedico mis días  a la práctica y estudio de diversas terapias manuales. Técnicas orientales y occidentales, con sólidos conceptos que actúan en función de  la anatomía y fisiología que rigen el paradigma del momento, conjuncionados con el aspecto energético, mucho más sutil y subjetivo, del cual todo el mundo opinará y seguirá opinando…

Considero que la formación técnica en estas disciplinas es sumamente importante, ya que cuanto más sepamos a cerca del funcionamiento de los sistemas que nos conforman, más acertados seremos en la elección de las técnicas a utilizar en cada caso.

El aspecto energético, mucho más intuitivo y personal creo que se adquiere con el tiempo y las horas dedicadas a cada paciente. Es la experiencia práctica la que nos lleva a poner a prueba todo lo aprendido… y muchas veces a descartar conceptos que  incorporamos como axiomas, y en la práctica vemos que no funcionan de ese modo.  Cuando comenzamos a trabajar, es en realidad cuando verdaderamente comenzamos a aprender.

Montevideo está repleto de ofertas de cursos que “enseñan” técnicas de masaje o de sanación que son ¡maravillosas!, que promueven el bienestar, el amor incondicional; que proporcionan a los alumnos la vara mágica para sanar por una módica cuota mensual de …$. Claro, no preguntemos que preparación tienen esos “docentes”; tal vez un seminario de 6 horas que tomaron unos meses antes de disponerse a enseñar una técnica y sin experiencia alguna… O tal vez (como he visto) que no sepan expresarse con una ortografía y gramática mínimamente aceptable… Pero claro… ellos están iluminados, entonces está todo permitido… De manera que vemos que un curso propuesto con una temática puntual, termina siendo un debate sobre política, la deuda externa, la energía del universo o el calentamiento global…

Podemos analizarlo desde la óptica de que si existen estos cursos, es porque hay público que los consume, contentos de escuchar lo maravillosos que son y las cualidades innatas que sin duda poseen. Claro está que es más fácil afirmar esto, que ponernos las pilas para realmente aprender y pasarnos tardes enteras inmersos entre los libros, comprometiéndonos a bajar a la realidad y poner en práctica diferentes conceptos.

Considero que todos (alumnos y docentes) estamos en un proceso de aprendizaje; solamente hace falta un poco más de humildad, y dejar de lado el orgullo y la necesidad de aceptación, para realmente comprometernos de lleno  con una disciplina. No existe el éxito sin esfuerzo previo, más aún cuando la actividad a la que nos dedicamos compromete un aspecto de la vida de otra persona. El reconocimiento lo dejamos de lado, ¿a quién le importa? La satisfacción se encuentra en los cambios positivos que día a día vamos logrando con cada persona que nos consulta, elementos a través de los cuales vamos creyendo cada vez  más en lo que hacemos.

 

Silvana Tomassoni.


 

EL PACIENTE ANCIANO Y LAS TERAPIAS REGENERATIVAS

Cuando hablamos de pacientes ancianos, sí que en su mayoría son dignos de llamarse “pacientes”.  Generalmente cuando acceden a lo alternativo, es porque ya no consiguen a través de medios ortodoxos alguna solución respecto a la dolencia que los aqueja y llegan a nosotros desesperanzados, considerándonos el último recurso o “lo último que les queda por probar”.

He tenido la suerte de tratar algunos pacientes de edad avanzada, y creo que es con ellos con los que uno como terapeuta realmente aprende a  realizar una valoración integral del individuo considerando todos los elementos que lo integran como tal. Muchas veces, el delicado estado donde se mezclan disfunciones cardiovasculares,  enfermedades degenerativas, dolencias músculoesqueléticas, afecciones digestivas causadas por la gran cantidad de medicamentos que deben tomar, etc., hacen que tengamos que tomarnos un buen tiempo para determinar la conjunción de técnicas y consejos que vamos a aplicar en pro de mejorar el estado general y la calidad de vida del consultante.

Por supuesto, respecto a las técnicas manuales nunca se trata de aplicar la misma rutina metódica y sistemática a todos los pacientes por igual, sino basándonos en el caso particular establecer una correcta selección de manipulaciones que contribuyan con cada sesión, a mejorar la condición general de la persona. Claro está que esta actitud debemos tenerla con todos los pacientes y máxime con los ancianos, con quienes debemos tener el menor margen de error posible.

Es conveniente realizar según el caso rehabilitación postural y respiratoria; educar a nuestro paciente respecto a diferentes hábitos cotidianos que contribuyen a mejorar su condición global.

No podemos darle menor importancia a la alimentación y aquí hago referencia a la idea de  salud que claramente expone mi maestro y amigo Andrés Sena en su libro “Nutrición Regenerativa”: “Para adquirir y conservar una buena salud son necesarias al menos tres cosas: buen alimento emocional, buen alimento fisiológico y adecuado ejercicio físico”. Decimos entonces que estos tres elementos tienen vital importancia cuando de alimentación hablamos y que deben ser acordes  a la edad y condición física en cada caso.

Por otra parte, el apoyo humano y la contención que transmitimos a través de estas terapias, es esencial para la recuperación en estos  de pacientes, que han perdido la costumbre de ser considerados como seres humanos. Hay una creencia de que como son viejos nada de lo que les pase tiene solución y vaya si la tiene…  Tal vez no podamos sanar una enfermedad crónica o terminal, pero sí podemos hacer mucho para mejorar su calidad de vida, acompañarlos  y hacer que se sientan importantes para alguien.

 

Silvana Tomassoni.





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